lunes, 7 de febrero de 2011

como explicarte que te creí, te idealicé en lo más alto
y fuiste un producto más de mis delirios
que tan sólo me has provocado sed, orgasmos y un amor en ascuas.
como decirte que el licor y el hastío me han atrapado
que me bebo tu recuerdo, que aspiro tus culpas.
y entonces tan sólo pedía diluirme en la atmósfera, que me evaporara el sudor...
como te perdonaré entonces que te hayas ido, que te hayas absorbido mi llanto y mi alegría
como decirte que ebria en tus manos, solo sentí otra hembra más real y menos tonta en tu lista
para entender, para sentir, para gritar, para volver, para saber si es que aun estas aquí.

EL SOL ES LA ÚNICA SEMILLA


Vivo en la realidad. Duermo en la realidad.
Muero en la realidad.

Yo soy la realidad. Tú eres la realidad.
Pero el sol, es la única semilla.

¿Qué eres tú? ¿Qué soy yo sino un cuerpo prestado
que hace sombra?

La sombra es lo que el cuerpo
deja de su memoria.

Yo tuve padre y madre.
Pero ya no recuerdo sus cuerpos ni sus almas.

Mi rostro no es su rostro, sino, acaso, la sombra,
la mezcla de esos rostros.

Tú haces el bien o el mal.
Tú eres causa de un hecho, pero: ¿eres tú tu causa?

Te dan lo que te piden. Piden lo que te dan.
Total: entras y sales.

Dejas tu pobre sombra
como un nombre cualquiera
escrito en la muralla.

Peleas. Duermes. Comes. Engendras. Envejeces.
Pasas al otro día.

Los demás también mueren
como tú, gota a gota,  hasta que el mar se llena.

¿Has pensado en el aire que ese mar desaloja?

Tú y yo somos dos tablas que alguien cortó en el bosque
a un árbol milenario.

Pero ¿quién plantó ese árbol para que de él saliéramos
y en él nos encerráramos?

A ti no te conozco,
pero tú estás en mí porque me vas buscando.

Tú te buscas en mí. Yo escribo para ti.
Es mi trabajo.

Vivo en la realidad. Duermo en la realidad.
Muero en la realidad.

Yo soy la realidad. Tú eres la realidad.
Pero el sol, es la única semilla.
sanar esta soledad tan exquisita
matar los recuerdos ajenos que tanto me hieren, por tonta, por bruta!
sacar estas letras que me ahogan desde hace tanto, tanto que vivo aquí, y no he escrito para ti.
me pregunto a quién le interesa un recorte de mi vida.
hacer poesía no sirve, solo desgasta.
la poesía no hará que suene este aparato y esté tu voz del otro lado.
acaso si pudiese esto de desvanecerme escribiendo hasta que el reloj no aguante
matar esas voces que un día dolieron tanto.
figurar planes con los bolsillos vacíos, pensar en atar mi vida
cuando nunca antes estuvo premeditado.
y es que he bailado, bebido, llorado, me he drogado hasta olvidar quién soy
me he largado lejos y he vuelto al principio.
he malgastado el tiempo, el dinero, el vicio y el amor.
me he arrepentido y he vuelto a caer.
entonces si, atar mi vida puede ser casi necesario.
atarme a ese sentimiento infame que ya se había sentido hace tanto.
pero ahora corre más allá de mis venas, entonces sentir que eres el indicado se vuelve tan inevitable
es más de lo que algún día pedí.
pero acaso me tomarías la mano en un para siempre?
serías quién adorne mi casa con el aroma de tus besos?
que mi vientre conciba tu sangre, y yo ser tu cocinera, tu amante a destiempos, el silencio en medio de tus errantes gritos?
matarías mi miedo a tus manos?